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El fuerte calor, clave de una bella experiencia
en Vinaroz
Después de 18 corridas en lo que va temporada
española, la temporada dura comienza a partir del 8 de agosto.
Desde ahora y hasta el mes de octubre se van a suceder las corridas
casi a diario y eso obliga a un esfuerzo suplementario a todos los
componentes del equipo de Martín
Porras.
El viaje hacia Vinaroz (Castellón), comienza a las 7 de la
mañana. A esa hora los miembros de la expedición se
dan cita en la finca de Tarancón para despedir al camión
de los caballos. Unos han dormido allí y otros llegan desde
distintos puntos de la geografía, como el auxiliador Moreno,
que toreó la noche anterior en Francia. Después de
echar unas últimas balas de alfalfa a las vacas bravas, se
emprende el viaje en el coche de cuadrillas a las 8.
Después de un viaje sin complicaciones, se llega a la localidad
costera a la hora del sorteo. En ese momento arriban también
el apoderado, Pedro Carra (desde La Rioja) y el auxiliador Valetín
Rivas (desde Valencia). Una vez en la plaza, los saludos de rigor
a los otros caballeros y sus cuadrillas.
El camión llegó con una avería, pero sin mayores
consecuencias. Una vez solucionados los problemas de aparcamiento,
se tuvo un momento para el relax con un baño en la playa
junto a los Cartagena. Después, comida y siesta hasta la
hora de la corrida.
El festejo se desarrolló con un gran ambiente, a plaza llena
y con mucha humedad, pero el mal juego del ganado impidió
que hubiera mayores triunfos. Y en el caso de Martín, un
rejón atravesado en el segundo le impidió abrir la
Puerta Grande.
La jornada concluyó a las cuatro de la mañana, pues
desde la finalización del festejo nocturno y posterior ducha,
hubo que recorrer numerosos locales hasta encontrar un bar de carretera
que sirviera algo de cenar al grupo.
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