Reportaje:
Una fin de semana en la carretera
DIARIO DE VIAJE
Día 1 (Tarancón-Vinaroz)
 
 
Llegada a la bonita Plaza de Vinaroz   Saludando a Andy Cartagena   Cambiando impresiones antes del sorteo   Un vistazo al coso castellonense
 
Esperando tranquilo el compromiso   Los interesantes momentos  del sorteo   Los toros esperan tranquilos en los corrales   El camión llega a Vinaroz con algo de retraso
 
    El tremendo calor hizo que los caballos llegaran muy cansados a Vinaroz   Una avería en el camión sembró la preocupación en Herminio, aunque no impidió continuar el viaje    

El fuerte calor, clave de una bella experiencia en Vinaroz
Después de 18 corridas en lo que va temporada española, la temporada dura comienza a partir del 8 de agosto. Desde ahora y hasta el mes de octubre se van a suceder las corridas casi a diario y eso obliga a un esfuerzo suplementario a todos los componentes del equipo de Martín Porras.
El viaje hacia Vinaroz (Castellón), comienza a las 7 de la mañana. A esa hora los miembros de la expedición se dan cita en la finca de Tarancón para despedir al camión de los caballos. Unos han dormido allí y otros llegan desde distintos puntos de la geografía, como el auxiliador Moreno, que toreó la noche anterior en Francia. Después de echar unas últimas balas de alfalfa a las vacas bravas, se emprende el viaje en el coche de cuadrillas a las 8.
Después de un viaje sin complicaciones, se llega a la localidad costera a la hora del sorteo. En ese momento arriban también el apoderado, Pedro Carra (desde La Rioja) y el auxiliador Valetín Rivas (desde Valencia). Una vez en la plaza, los saludos de rigor a los otros caballeros y sus cuadrillas.
El camión llegó con una avería, pero sin mayores consecuencias. Una vez solucionados los problemas de aparcamiento, se tuvo un momento para el relax con un baño en la playa junto a los Cartagena. Después, comida y siesta hasta la hora de la corrida.
El festejo se desarrolló con un gran ambiente, a plaza llena y con mucha humedad, pero el mal juego del ganado impidió que hubiera mayores triunfos. Y en el caso de Martín, un rejón atravesado en el segundo le impidió abrir la Puerta Grande.
La jornada concluyó a las cuatro de la mañana, pues desde la finalización del festejo nocturno y posterior ducha, hubo que recorrer numerosos locales hasta encontrar un bar de carretera que sirviera algo de cenar al grupo.


Reportaje:
Una fin de semana en la carretera (2)